http://www.harpercollins.com/authors/pages/Allende_Isabel.htm

En su novela, La casa de los espíritus, la autora chilena, Isabel Allende, también utiliza la casa como un símbolo de la patria. Aunque la novela es una obra de ficción, es bien conocido que su historia de la familia Trueba es paralela a la situación política de Chile durante los años setenta. Por lo tanto, su descripción de "El Poeta" es una buena caracterización de Pablo Neruda durante los días que siguieron al golpe militar. En este fragmento del novela escribe:

El poeta agonizó en su casa junto al mar. Estaba enfermo y los acontecimientos de los últimos tiempos agotaron su deseo de seguir viviendo. La tropa la allanó la casa, dieron vueltas sus colecciones de caracoles, sus conchas, sus mariposas, sus botellas y sus mascarones de proa rescatados de tantos mares, sus libros, sus cuadros, sus versos inconclusos, buscando armas subversivas y comunistas escondidas, hasta que su viejo corazón de bardo empezó a trastabillar. Lo llevaron a la capital. Murió cuatro días después y las últimas palabras del hombre que le cantó a la vida, fueron ¡los van a fusilar!, ¡los van a fusilar! Ninguno de sus amigos pudo acercarse a la hora de la muerte, porque estaban fuera de la ley, prófugos, exilados o muertos. Su casa azul del cerro estaba medio en ruinas, el piso quemado y los vidrios rotos, no se sabía si era obra de los militares, como decían los vecinos, o de los vecinos, como decían los militares. Allí lo velaron unos pocos que se atrevieron a llegar y periodistas de todas partes del mundo que acudieron a cubrir la noticia de su entierro. . . .

La gente iba en silencio. De pronto, alguien gritó roncamente el nombre del Poeta y una sola voz de todas las gargantas respondió ¡Presente! ¡Ahora y siempre! Fue como si hubieran abierto una válvula y todo el dolor, el miedo y la rabia de esos días saliera de los pechos y rodara por la calle y subiera en un clamor terrible hasta los negros nubarrones del cielo. Otro gritó ¡Compañero Presidente! Y contestaron todos en un solo lamento, llanto de hombre: ¡Presente! Poco a poco el funeral del Poeta se convirtió en el acto simbólico de enterrar la libertad (367).

Introducción